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3/11/13

Acordaos de la mujer de Lot


Acordaos de la mujer de Lot.



Dios te bendiga más amado lector!

En el día de hoy, tocaremos un punto de análisis, llamado Acordaos de la mujer de Lot. Queremos lograr con este punto de análisis una creación de conciencia más clara de lo que es seguir el camino de Dios. Pido la guía del Espíritu Santo para que nos ilumine a lo largo de este escrito.


Iniciamos!

Tomaremos el verso:

Acordaos de la mujer de Lot. (Lucas 17:32).

Este pasaje se desenvuelve en el contexto de Jesús hablando acerca de la venida del reino, donde los fariseos le preguntan a Jesús qué cuando es la venida del reino, y el Maestro les da una respuesta propia de Él.

avivameentucamino.blogspot.comCita que en los días de Lot la gente llevaba una vida desenfrenada en la que todos comían, bebían, hacían todo lo que querían, y cuando llegó el momento de la destrucción de la ciudad fue con azufre y fuego. Por qué fue destruida Sodoma y Gomorra? Pues por el pecado.

Lot recibe la orden de no mirar atrás, que tome sus hijas, esposa y se vayan y no miren atrás. Pero qué acontece? Que la mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal.

Aquí es donde centraremos nuestro punto de análisis, el mirar atrás cuando debemos avanzar hacia la meta.

Como principio: el que decide seguir a Jesús debe negarse a sí mismo. Llevar su cruz cada día.

Qué es negarse a sí mismo? Es olvidarnos de nosotros mismos en nuestra naturaleza humana, para que el hombre/mujer espiritual se vivifique y podamos buscar el reino de Dios en primer lugar, además de  que podamos cumplir con la voluntad de Dios. Dice la Escritura:

El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;  y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. (Mateo 10: 37, 38).

18/10/13

Dos enfoques en las congregaciones



Que Dios te bendiga mucho a ti que estás leyendo estos versos!


En esta oportunidad presento algunas motivaciones por las que algunos se inclinan más a las congregaciones grandes con muchos miembros, y porque otros optan por las congregaciones con pocos miembros. Este tema es para llamar a la reflexión, quiero que lo veas con un lente constructivo, dependiendo de dónde te encuentres si en lo poco o en lo mucho, le saques el mayor provecho posible.


Acompáñame!


Hoy día cuando alguien siente la necesidad de visitar una congregación/iglesia, es porque es Dios quien pone este sentir en su corazón. Pero una de las cosas que influye en nosotros es ver la cantidad de personas en la iglesia y más cuando vamos por primera vez o en las primeras veces. Como seres visuales que somos le damos su importancia.


Hay un factor que hoy día está afectando mucho a las iglesias: es que los miembros se mueven de un lugar a otro por su propia concupiscencia, justificándose con todas las excusas posibles.

En verdad exhorto, que si estamos en un lugar y queremos irnos, pidamos primeramente la dirección de Dios. Vayamos en el orden divino. No en nuestro propio orden.

Creo firmemente que Dios Sí interviene en este asunto, creo que Dios obra para que estemos en un lugar determinado, así mismo en Su tiempo nos moverá o hará lo que desea con nosotros.

Se entiende que donde hay mucha gente, hay vida, hay mayor capacidad para sostener la infraestructura, en cuanto a los gastos en los cuales se incurre.
Se entiende que donde hay mucha gente, también en el sentido espiritual hay mucha santidad, unción y poder de Dios.

También está el otro lado de la muchedumbre, cuando hay unos pocos miembros en el tabernáculo de Dios, a la mayoría no nos gusta. Por qué? Porque se puede creer en primera instancia que no hay nada que hacer en aquel lugar.

Ambos lados tienen sus puntos a favor. 

Hay motivos que a simple vista no se pueden ver, por lo que a todos en la mayoría nos gusta un lugar lleno de gente, en este caso la casa de oración de Dios, veamos:


Uno.
En la multitud, algunas personas llegan a la hora del servicio, y hasta un poquito tarde, desde que se acaba todo, se van.

Dos.
Cuando hay multitud, son pocos los que tienen compromiso y responsabilidad para con su iglesia. Como ya hay un cuerpo ministerial formado, simplemente decimos “que lo hagan ellos, o que decidan ellos”. Es decir, que las probabilidades de que las personas se sientan más comprometidas y con sentido de lealtad son más bajas.

Tres.
Dentro de la multitud, se confunden lobos y ovejas, en verdad, no se sabe quién es quién. Hay más probabilidades de que un hermano se aparte del camino. Así como hay otros que por la convicción que tienen luchan por mantenerse siempre derechos en el camino de Dios.

Cuatro.
Se dan los casos, que en la multitud, siempre son las mismas personas que agotan las oportunidades en el servicio, y encontramos otros con un buen talento pero que no han tenido la oportunidad de desarrollarse como otros.

Quinto.
Cuando hay multitud se entiende que están buscando el poder de Dios, pero si examinamos el fondo, es eso cierto? O será que sin querer nos hacemos seguidores de los lideres, de hombres/mujeres igual que nosotros?

Sexto.
Cuando hay tantas personas, se dan los casos que para hablar con los pastores, hay que hacer citas. Debido a que hay tantas cosas de hacer, el miembro no tiene un contacto más cercano con sus pastores, no hay un seguimiento de parte del pastor para la oveja más cercano, con más dedicación.
Quizá existen otras tantas razones, si tienes alguna que no he mencionado aquí, por favor, compártelas, serán bien recibidas.

Séptimo.
Es de reconocer que cuando hay multitud, ayudan con muchas causas o eventos, para cumplir como dice la Palabra que a los pobres lo tendremos siempre.


Tenemos el otro lado aquellas casas de oración, en donde los miembros son pocos. En su mayoría no nos agrada porque entendemos que “no hay de nada”.

Algunas razones por las que no nos gustan los lugares pequeños, son:


25/8/13

Principios para ser una mujer de ministerio (I)


Principios para ser una mujer de ministerio


avivameentucamino.blogspot.com

Estamos en una etapa en donde muchas mujeres desean ser productivas para el reino de Dios, y encuentran que la manera de hacerlo es teniendo un ministerio. Y esto  está correcto, porque todo aquel que desea ser útil en el cuerpo de Cristo a buena cosa aspira.


Recordemos que tener una función en especial, requiere de responsabilidad, compromiso, entrega y mucho esfuerzo por no decir que sacrificio. A la vez que es como dar a luz un hijo, ya que hay que esperar un tiempo y luego algunas señales del alumbramiento que por lo regular involucra el dolor, pero una vez el hijo está en nuestros brazos, se nos olvida y sonreímos porque el gozo que tenemos es superior a lo ya vivido.

Vamos a darle un vistazo a algunos principios aplicables para ser mujeres poderosas en Dios.

Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. (1 Ti. 3:11)


Estas son cualidades sumamente importantes para ser mujeres de ministerio, todo inicia por un proceso interior que luego termina dando a luz al exterior. Examinemos estas cualidades:

Sean honestas. Por qué debo ser honesta?
La honestidad podemos decir es una virtud o cualidad que hace referencia a no ir de acuerdo con el engaño o la mentira. La persona honesta respeta y va acorde con la verdad. Y no se confabula con otros para la maldad o actos que son dudosos.
En aplicación al ministerio, la mujer debe tener la verdad como uno de sus principios, porque de esta manera se gana la confianza y el respeto de los demás.

 No calumniadoras. Cómo así?
La calumnia en un sentido simple la conocemos como levantar falsos testimonios a otra persona, inventar una mentira y atribuírsela a alguien más.
Una mujer que se conduzca de esta forma, no genera confianza y respeto, por lo tanto su ministerio no será fructífero e irreprensible.  Además de que a Dios no le agradan tales cosas.
En aplicación a su ministerio, es que no andemos inventando cosas o hablando cosas que nos imaginamos pero que no estamos seguras o tenemos base. Cuidarnos de las mentiras.

Sobrias. Qué es ser sobria?
De primer plano relacionamos sobrio con la embriaguez. Pero en este contexto no se aplica a “estar borracho”, es otro tipo de sobriedad. Ahora bien, mejor es que se si no se tiene control con eso mejor lo eviten (aquí cada quien sabe cómo anda en este punto).
Ser una mujer sobria significa tener moderación en todo lo que haga. Sencillez, y modestia. Así como tener conciencia de lo qué está haciendo, en su ministerio y en cada aspecto de su vida, ya que el ser humano es integral.
En aplicación a su ministerio, es que todo lo que hagamos sea con moderación, sencillas, con conciencia, no alborotadoras, más bien siempre formando parte de la solución. Además de que evite el vino si no tiene dominio propio al respecto.

Fieles en todo. Fiel?
Fiel se deriva de fidelidad, entonces qué es la fidelidad? Es una cualidad o virtud, que hace referencia en cumplir con los compromisos que tenemos, la fidelidad involucra una relación estrecha entre una persona con otra, o una relación entre sus principios y algo. Además de poseer la cualidad de la discreción.
En aplicación a su ministerio, la mujer de ministerio es cumplidora de sus compromisos, y está involucrada en una conexión entre ella y su ministerio, entre ella y Cristo. Por lo tanto, no es una persona dada a traicionar o dar la espalda cuando se le necesita.


Antes de que Dios nos entregue un ministerio, primero debemos ser procesados, limpiados, capacitados, en esta labor interviene el Espíritu Santo, por lo que podemos estar confiadas en El.
Ahora bien, estas cualidades muchas veces vienen con la persona, y también se adquieren y desarrollan. Antes de aspirar a un vuelo de gran escala, primero debemos volar en menor escala. Todo de menor a mayor.

Es aceptable preguntarnos cómo estoy yo? Tengo estas virtudes?
Si descubrimos que nos falta en un área, lo mejor es identificarlas y ponernos manos a la obra.  Con nuestro esfuerzo y la guía de Dios, es posible.

Y las que ya tenemos, mejorarlas cada vez más. 

Espero en Dios arrojar luz sobre este tema, tendremos una segunda entrega del mismo.