Son las promesas de Dios difíciles de alcanzar?
Esta es una pregunta, que muchas veces también
me la he hecho. Mi mente viaja a través de la Biblia en busca de personajes que
esperaron en la misericordia de Dios. Hoy día podemos creer que las promesas
son a futuro, pero también las promesas se pueden volver en presente.
Que el Padre bueno que está en el Cielo te bendiga más!
La palabra escrita de Dios está llena de muchas
promesas para todo aquel que cree en Dios, también hay advertencias tanto para
gente buena y mala.
En la Biblia nos damos cuenta que las promesas
que Dios hacia, a quien él las hacía, tenían dos aspectos fundamentales que
son:
La fe. Y la capacidad de esperar.
La fe, porque la palabra dice que sin fe es
imposible agradar a Dios. Cuando alguien conocido nos promete algo, qué
hacemos? Que confiamos en que lo hará.
Eso mismo quiere Dios con nosotros, que
confiemos en que cumplirá lo prometido.

Pero qué sucede si Dios te ha prometido algo y
ves que el tiempo pasa y no pasa nada?
La respuesta es simple: ESPERA.
Qué hacer mientras se espera?
Sigue asistiendo a tu congregación, sigue
leyendo la Palabra, sigue orando, sigue cuidando tu vida espiritual.
En este tiempo Dios hará grandes cosas en tu
vida. Aunque no lo veas en un plano físico como por ejemplo: con dinero, bienes
materiales, etc.
Las cosas grandes que Dios hará en tu vida lo verás reflejando en tu madurez y crecimiento espiritual, el mismo Espíritu Santo se encargará de hacerte saber lo que vas recibiendo de parte de Dios.
Tu mism@ te sorprenderás.
En este tiempo de espera Dios trabajará en ti
tu fe y tu paciencia. Para que luego de llegar el día el gran día que se
materialice la promesa, tú sepas qué hacer con ella. Recuerdes el motivo por el
cual vino la promesa.
Para que también des testimonio de lo que el Padre
Celestial ha hecho en tu vida.
En este camino mientras esperamos llega la desesperación,
y hasta la duda.
Lo que mejor podemos hacer es disipar la duda
recordando la palabra de Dios. Cuando te llegue la duda, recita en voz alta o
en tu pensamiento el verso que más te gusta, o el que el Espíritu Santo ponga
en ella.
En el momento de desesperación, decide orar.
Orar?
Sí. Orar.
El espíritu siempre está dispuesto, y la carne
se ocupa de detenernos. Hay que vencer, cómo? Orando.
Orando y recordando tu promesa, recordando la
palabra de Dios.
En el momento de desesperación, decide alabar,
canta, muévete, haz algo. Pero vence ese dardo de fuego que lo único que quiere
es detenerte.
Las promesas de Dios la veremos cumplidas sí
creemos, creemos y creemos.
Así como creamos en nuestro corazón, así será
hecho.
Es difícil, sí y mucho. No podemos decir que
todo es color de rosa. Aquí es donde te
toca enfrentar la –realidad- con la –verdad-.
Cuál es tu verdad?
Lo que tú sabes que eres en Dios, lo que tú
sabes que Dios ha hecho en tu vida, lo que tú sabes lo que Dios te ha
prometido, lo que tú sabes en quién has creído.
Cómo se relaciona esto en avivar el fuego del
don que Dios ha puesto en ti?
Según es tu fe, así crecerá el fuego de Dios en
tu vida, así harás, así dirás. Así como esperes, así te moverás en Dios.
Finalmente amad@, te invito a que mantengas siempre
fijo en tu mente y corazón las promesas de Dios, y especialmente aquellas que
Dios te ha prometido a ti. Este tiempo es útil para desarrollar tu capacidad de
esperar y fortalecer tu Fe.
Paz y gracia!
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