17/11/15

Jesús y Zaqueo

Un encuentro único y especial entre Jesús y el hombre


Dios te continúe bendiciendo! 

Para el breve estudio de la palabra tendremos la base bíblica de Lucas 19: 1 al 9, probablemente ya haz escuchado sobre esto.  Esta historia es muy variada en su contenido y dependiendo el enfoque que cada quien le pueda dar. 

En esta oportunidad con la ayuda de Dios, tendremos diferentes puntos para ver, bien pueden ser pinceladas para luego ser desglosadas ampliamente.

Espero sea de provecho para ti, manos a la obra!! 


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Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.                 
Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,  procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.
 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.  Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.  Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.


En esta lectura nos encontramos con el escenario de que el Maestro iba pasando  en una de esas largas caminatas y pasaría por donde Zaqueo estaría en espera de él.

Las enseñanzas que podemos obtener de esto es:

Primero, Jesús iba pasando y en su Omnisciencia sabía que estaría un hombre allí esperando a que pase.  Lo llamó por su nombre. Nos preguntamos de dónde sabía Jesús el nombre de Zaqueo si no se conocían?


Esto nos confirma la palabra que dice en el libro de Jeremías:

 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. (Jeremías 1:5).

Dice una parte de la escritura que nuestro Dios, sabe la cantidad de cabello que tenemos, que llama a las estrellas cada una por su nombre. Entonces,  no te conocerá Jehová Dios a ti? O no me conocerá a mi?

Pues qué bueno que Dios nos conoce mejor de lo que nosotros creemos  conocernos a nosotros mismos. Y que así  mismo obra a nuestro favor.


Segundo, se señala el hecho de que Zaqueo era pequeño de estatura física. Pero Oh sorpresa! A él no le importo esto  y más bien procuro buscar una manera de cómo acercarse a Jesús.


El esfuerzo de Zaqueo nos enseña que no importa si tenemos algún elemento físico, que pudiera ser a nuestra vista una limitante. Eso no nos impide llegar al Maestro.

Si entiendes que hay  algo físico según tu percepción que te impide buscar a Dios, pues esta es la hora que te digo, haz un esfuerzo, llénate de coraje y ve en busca del Señor. También el Señor ve y recompensa conforme a su voluntad el esfuerzo que puedes hacer tu por buscarle.

No dejemos que las preocupaciones, las distracciones, los afanes, nos alejen de Dios.

Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. (Lucas 19: 5).

¿Acaso se quedará Jesús de brazos cruzados viendo nuestro esfuerzo por buscarle?

Si a Zaqueo que era un publicano y tomaba lo que no era suyo, le tuvo misericordia, cuánto más a nosotros!

Tercero, hay un aspecto importante: la actitud que tuvo Zaqueo:


Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. (Lucas 19:6).

Zaqueo bajó del árbol, con gozo y de prisa, es decir, con un ánimo resuelto para recibir a Jesús.
Ese es el ejemplo que debemos tomar de ese personaje, recibir a Cristo con ánimo pronto, y con gozo.

 

Cuarto: Se produce un cambio


Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. (Lucas 19:8).

En ninguna parte de la escritura dice que Jesús lo mando a hacer tal cosa, o que Jesús le insinuó tal cosa. Zaqueo mismo por su cuenta dijo que devolvería la mitad de sus bienes a los pobres y devolver cuadruplicado si ha defraudado a alguno.

¿Qué significa esto?

Que no necesitamos hacer nada por nuestra propia cuenta para ganarnos el amor de Dios, es Jesús con su presencia, con su toque quien hace la obra, quien produce el cambio en la persona.

Así que podemos estar tranquilos, no es necesario hacer cosas y cosas para que Dios nos apruebe o nos ame, paso a paso se irá dando el querer como el hacer conforme a nuestra búsqueda y crezcamos en la Gracia y conocimiento de Dios.

Poco a poco nos iremos sensibilizando a Dios, a su palabra, y a las necesidades de los demás.
Cuando Cristo pasa por un lugar, las cosas cambian.

Quinto: Cumplimiento


Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. (Lucas 19:9).

Esto es lo que en principio sabemos que tendremos, al aceptar a Cristo, es cuando llega la salvación a nuestra vida, alma, casa, familiares.  

Sexto: Promesa


Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. (Lucas 19:10).

Muchas veces creemos que estamos tan sumidos en una vida desorganizada, llena de pecado, que a nuestra mente se nos hace imposible creer que Jesús  se interesa por nosotros, pues es aquí donde se cumple que Cristo vino a buscar lo que la gente y el mundo da por perdido.

Aquello que es desestimado por el hombre, menospreciado, justamente es lo que Jesús vino a rescatar para exhibir su poder y gloria.

Jesús no le pidió a Zaqueo que dejara nada, solo le pidió que lo deje posar en su casa. Cristo no  te impondrá condiciones para que llegues a él, sólo nos pide que lo dejemos entrar, luego se encargará de hacer el resto.

En resumen, esta historia de Jesús y Zaqueo nos enseña que cuando tenemos determinación de buscar de Dios, encontraremos una salida o estrategia como le fue para Zaqueo el árbol sicómoro, eso lo ayudo para que Jesús lo viera. Aunque ya Zaqueo estaba en la mente de Cristo.   

No dejemos que ningún factor nos impida buscar de Dios, de su misericordia, hagamos un esfuerzo como Zaqueo que se atrevió a desafiar a la multitud, su baja estatura y como vemos logró llamar la atención del Maestro y la salvación llegó a su casa.

Tú no sabes si el primer paso que des  hoy en fe, puede ser el que determine tu vida en las manos del Señor y la de tu familia.


Paz y Gracia.



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