28/8/13

Principios para ser una mujer de ministerio (II)


Continuamos con la segunda entrega de éste glorioso tema!

Dios te continúe bendiciendo a ti que vas a leer estas líneas!

Seguimos con los principios para ser una mujer de ministerio, vamos a darle un vistazo a los siguientes puntos:



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Ser guiadas y llenas del Espíritu Santo. A qué se refiere?

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. (Ro 8:14).
Una mujer de ministerio se deja guiar por el Espíritu Santo, su guía es tan importante ya que nos guía a toda verdad, luz, justicia. Si nos dejamos llevar por el, todo lo que hagamos será del agrado de Dios y todo quedará ungido por su Santo Espíritu.
Ser guiadas por el Espíritu Santo puede ser de bendición para tantas personas que tal vez no nos  imaginamos. A través de nuestro actuar convenceremos a las personas que no conocen de Dios a que lo busquen con su corazón.

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. (Hch 2:4).

Después de ser guiadas, el Espíritu Santo nos llena. Es algo inexplicable, sentimos que todo lo que necesitamos lo tenemos, la llenura del Espíritu Santo se traduce en paz, gozo. Y somos capacitadas por él, para llevar a cabo la misión que nos ha sido entregada.
Y muy importante es el mismo Espíritu Santo que nos da qué hablar, qué hacer en determinados momentos o cuando más estamos necesitando su guía.

Y así que vino hasta Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero el Espíritu de Jehová vino sobre él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos. (Jue 15:14).
En esta parte vemos que el Espíritu Santo en el Antiguo Testamento descendía. En este verso descendió sobre Sansón, al ser lleno del Espíritu Santo tuvo poder de quebrar las cuerdas, con su poder la mujer de ministerio rompe barreras, rompe todo tipo de obstáculos, por qué? Porque tiene la unción, el poder del Santo de Israel.
Es decir, que tendrás fuerzas para resistir los dardos de fuego del enemigo, así como todos los impedimentos que se añadan para que no cumplas con lo que Dios te ha dado. Mujer tienes poder!!

Sometidas a Dios y a sus líderes espirituales. Qué es eso?

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. (Stg 4:7).
En este apartado queremos resaltar que primero debemos someternos a Dios, esto se traduce, en obediencia, temor y fidelidad a Él  y a su palabra. Si no nos sometemos a Dios a quien no vemos, cómo nos vamos a someter a quien vemos? Es para pensarlo.
Por esto, cuando nos sometemos a Dios, fácilmente nos sometemos a los líderes espirituales, ya sea en la congregación en la que estamos o a nuestro mentor o guía espiritual al cual acudimos para cualquier asunto.

Por causa del Señor someteos a toda institución humana… (1P 2:13)
Aquí el Apóstol Pedro nos insta que a todo ente humano al cual se le deba respeto, que seamos obedientes o que tengamos reverencia. Por ejemplo: al Presidente de la nación se le respeta y cuando dicta un decreto sus funcionarios y el pueblo lo aceptan. Así es como Dios quiere que hagamos, que tengamos respeto, reverencia, como su fuera a el mismo.

Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo. (Ef 6:5).
El Apóstol Pablo insta a todos los sierv@s  a que obedezcamos a nuestros amos, tanto si estamos en el empleo, en la iglesia, en alguna otra organización en la cual exista alguien superior en jerarquía a nosotros.
Cuando no nos sometemos a nuestros líderes, no generamos confianza en la gente, por esto es mejor estar en el orden que en el desorden.

Tus frutos:

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. (Gá 5:23).

Uno de los aspectos más importantes es que cuando somos nuevas criaturas, vamos dando fruto, es decir, nuestra forma de pensar, actuar van cambiando.
La mujer de ministerio debe reflejar el amor, el gozo, paciencia, fe, etc. Porque esto muestra que ya es otra mujer renovada, nueva a la manera de Dios.
Por nuestros frutos conocerán si somos mujeres de fe, mujeres de ministerio.

Tu llamado al ministerio.

Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder. (2Ts 1:11).

Tu llamado a la obra de Dios es santo e irrevocable, y es digno. Además accionar para que seamos dignos del llamado que hemos recibido.
Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. (Is49:1).
Cuando nuestro Dios nos llama lo hace como dice el profeta, desde el vientre de la madre. Por lo que ya Dios ha diseñado lo que quiere que hagamos para su Gloria.


Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. (Ef 4:11,12)


Procurad los dones espirituales:

Procurad, pues, los dones mejores. Más yo os muestro un camino aun más excelente. (1 Co 12:31).

Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;  a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.  A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. (1 Co 12:8-10).

Si quieres recordar los primeros principios, accede aquí:  Principios para ser una mujer de ministerio parte I

Desde el vientre de tu madre Dios te llamo con un plan ya diseñado, el Apóstol Pablo menciona diferentes funciones para el Cuerpo de Cristo, tu llamado puede estar en uno de esos.

Finalmente, todo es un proceso, primero un paso y luego otro. No nos desanimemos, tomemos aliento y sigamos en la perseverancia, Dios es fiel y nos capacita para toda buena obra, y si la estamos pidiendo mucho más todavía! 

Dios te continúe bendiciendo!


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