15/10/13



Ser y Mostrar



Hoy tenemos un punto de análisis muy interesante, en un contexto que bien puede aplicarse en el día de hoy. Y que ninguno estamos exentos de ello. Pretendemos con este tema de Ser y Mostrar hacer un auto análisis en nosotros y detectar si estamos cayendo en la trampa, para la edificación de una mejor calidad humana. 

Tenemos el siguiente escenario: Pedro siendo amonestado por Pablo. Interesante verdad? Un apóstol siendo amonestado por otro apóstol! Wow!! Y ambos con pleno respaldo de Dios.

Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar.  Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión.  Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.  Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? (Gálatas 2:11 al 14).



Cuál es la problemática?


Pedro y Pablo se encontraron en Antioquía. Una vez estando allá Pedro comienza a compartir con los hermanos gentiles convertidos al evangelio. Pero cuando llegan los hermanos en la fe de parte de Jacobo que estaba en Jerusalén, Pedro se aleja de aquellos, es como negando lo que estaba haciendo (que no era malo). Pablo al ver esta acción le amonesta. Porque lo que Pedro aprendió del Maestro fue la verdad, siempre teniendo la verdad pase lo que pase.


Tenemos esta consideración: Hasta el Antiguo Testamento se creía que la salvación era sólo para los judíos, con el sacrificio de Cristo la salvación se extiende también a los no judíos que son los llamados gentiles. Por esta razón los judíos se retraían con respecto a los gentiles.

Quizá dirías pero como se aplica esto hoy día en el mundo actual?
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Esta situación la vivimos y tal vez no nos damos cuenta. Es una actitud de simulación o hipocresía. Podemos decir de falsedad.

Pedro siendo judío estaba compartiendo o comportándose como un gentil, y cuando se vio amenazado con la llegada de los demás hermanos, cambio su forma,  me puedo imaginar que fue una situación parecida como cuando negó a Jesús tres veces, que la gente le decía tu eres uno de ellos, y Pedro lo negaba diciendo que no conocía a Jesús.

Por qué un hijo de Dios se deja arrastrar por la simulación o hipocresía?


Podemos decir que: porque quiere encajar con el resto de la sociedad o el grupo en el que se está desempeñando en el momento.

Hay una realidad: existe lo que se llama “presión de grupo”. Aunque hay personas que lo niegan, el contexto en el que cada quien vive y las personas con las que comparte socialmente influyen en su vida, en su comportamiento. Muchos dicen que esto no es verdad, pero yo creo que sí es verdad.

Entonces podemos ubicar a Pedro en este escenario, siendo judío se comportaba como gentil. Cuando los judíos lo sorprenden el vuelve en sí y se comporta como judío nuevamente.

La falsedad e hipocresía es uno de los mayores males que han hecho que el ser humano pierda su calidad humana, queriendo mostrar algo que en el fondo no son. En este afán por “ser como los demás” o aparentar que estamos “en el mismo nivel social o económico” nos volvemos hipócritas. Perdemos nuestra propia identidad.

Todo aquel que tiene un llamado de parte de Dios, es llamado a ser diferente y no encajar con el común de la mayoría. Por qué? Porque tienen la verdad de Cristo con ellos, cuando el hijo de Dios no puede apoyar lo que está mal hecho, encontrará enemistad.  Jesús fue aborrecido porque daba testimonio de que las obras del mundo eran malas. Cuando nosotros como hijos de Dios damos testimonios de cosas que están mal, nos aborrecen.


Lo peor es que hay personas que saben que son practicantes de la hipocresía.  Dios ayúdanos!  Es como si fuera nada, se vuelve parte de ellos. Te saludan con besos y abrazos, desde que dan la espalda te acaban. Wow!!


Pero sabes algo bueno? Tú puedes ser la diferencia. No te digo que vas a cambiar al mundo como un superhéroe, pero sí, puedes hacer mucho desde tu vida, con tu testimonio, con los que te rodean.


Cada vez más el mundo se vuelve falso: falsos amigos, falsos amores, falsos buenos deseos, un bombardeo constante de publicidad que lleva a las mujeres a operarse todo para estar “bien” delante de la gente. Entre tantas cosas.


Dice la palabra:


¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. (Santiago 4:4).

Este verso es claro: si tú o yo como hijo de Dios queremos estar bien con los demás, estamos siendo enemigos de Dios. Entonces es mejor estar bien con Dios y mal con los hombres. Porque a quien en verdad se debe temer es al dueño de las almas, que es El.


Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. (Mateo 23:28).

Este verso es impactante! De qué nos vale mostrarnos de una forma y en verdad ser otra? Cuando Jesús dijo esto fue a los fariseos que guardaban la ley, pero con sus acciones y en el interior de su corazón estaban alejados de Dios.


Esto nos enseña que la conversión al evangelio, a la verdad de Cristo, empieza desde adentro, en el corazón, en la mente, lo que tengamos dentro es lo que haremos y esto se reflejará por fuera.  El evangelio es poder de Dios, es una nueva forma de vida, a unos le toma 1 año, a otros 4 años, a otros otro tiempo, porque es un nuevo estilo de vivir. Esto es lo que muchos no entienden. Cada quien va a un ritmo diferente, según como Dios le permite.


A veces queremos mostrar que somos más “santos” de la cuenta, que somos más “rectos o íntegros” que otros, exhorto en que no nos esforcemos por “mostrar”, esforcémonos por “serlo”, nuestros propios hechos darán testimonio. Aun el hombre físico no lo vea o reconozca pero Dios sí lo hace, el Espíritu Santo está ahí.
Muchos están ciegos en su entendimiento y se engañan a sí mismos. Muchos hay con ceguera espiritual pero solo la palabra del evangelio es la que puede rescatarlos de la pobre calidad humana.

Por esto digo ninguno estamos exentos de la simulación o la hipocresía, como hijos de Dios que queremos agradarle, pidamos su ayuda para eliminar de nosotros esta mala actitud. Se puede.



Finalmente:
Los protagonistas de este punto de análisis nos enseñan lo siguiente:
La conversión al evangelio es un proceso que a cada quien le toma un tiempo diferente, unos asimilamos más rápido que otros.
Que seamos nosotros mismos, con nuestra forma de actuar, de pensar, respetando claro al prójimo, pero que los demás pueda ver lo que hay en nosotros.
Eliminemos de nosotros toda hipocresía, toda simulación, esto en primer lugar no agrada a Dios, y segundo trae consecuencias negativas para nosotros.
Que mantengamos la verdad en donde quiera que estemos, y con quien estemos.
Que nos ocupemos más en “ser” que en “mostrar” lo que somos. A su tiempo Dios se encargará de reconocernos.
Seamos practicantes de la verdad, mejor es estar bien con Dios y con nosotros mismos, que con los demás.


Paz y Gracia.


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