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17/6/14

Convivir con el veneno

  Convivir con el veneno



Qué Dios te bendiga grandemente!

Nuestro post de hoy trata de ciertas situaciones que llegan a nuestras vidas, que muchas veces no nos explicamos por qué, ni sabemos qué hacer correctamente como personas piadosas que profesan tener fe en Dios.

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Vamos adelante:

Hay ocasiones en la vida, en la que llegamos a ciertos lugares con un sentido claro de lo que queremos y somos, al sentir el gozo de la salvación de Dios, y reflejar la luz de Cristo que brilla en nosotros, esto llama a la atención de personas que no tienen eso que nosotros tenemos.

Tendremos que relacionarnos con personas chismosas, indiscretas, con palabras que parecen dardos de fuego que apuntan a matar.

Nos tocará tener un trato cercano, seguidamente con esa clase de personas que están amargadas, o que tienen un carácter agrio. Hay un dicho que dice más vale caer en gracia que ser gracioso.

Por esto dice la Escritura, que de lo que tengamos en el corazón de eso hablarán nuestros labios. La lengua es un arma de doble filo, que si no se controla grandes males puede acarrear.

Así lo dice en el libro de Santiago 3:8

Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

Lo interesante de estas situaciones es que: quien tiene a Cristo en su vida, o le esté buscando de forma sincera, no se deje contagiar de tales cosas.

Más bien, que mantengan su nuevo carácter en Cristo Jesús.

Es cierto que se nos escapa de las manos, no podemos tener el control de las personas, de las circunstancias como cuando estamos manipulando la tv, la radio o cualquier cosa. Pero con firmeza, en oración y mantenernos vigilantes lo podemos lograr.

Llegará un momento, en que nos echen de menos, en que extrañen esa forma de conducirnos con los demás.

De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. (Santiago 3:9).

Así es que toda nueva creatura en Cristo Jesús, debe cuidar las palabras que deja salir.

Finalmente, mantener y dar de gracia lo que por gracia hemos recibido. Es decir, que aunque nos encontremos en un entorno con tales personas, hacer el bien a ellos mientras nos sea posible y sin dañarnos a nosotros mismos.

Si nos dan una palabra negativa, devolverle con una palabra de bien, de vida o simplemente neutral.

Recordemos que debemos mirar más allá de la persona física, ya que lo que se ve fue hecho de lo que no se ve. Así mismo somos nosotros, mirad más allá de lo que se ve.


Dios lo permite, porque sacará lo que hay dentro de nuestro corazón, sea bueno o malo, y nos daremos cuenta de qué tanto hemos madurado en Dios. 

Paz y Gracia

Post complementario: Sal en la tierra

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